Viva Leer

Escribir y editar en el norte de Chile

Publicado el: 21 diciembre, 2012 por: vivaleer en: Rutas Literarias.

Arica, la ciudad de la eterna primavera, es menos romántica y más atrevida que lo que su slogan evoca. Híbrida y en rebeldía, su literatura responde a su tiempo y a su espacio.  En esta Ruta Literaria, conocemos al escritor nortino Daniel Rojas Pachas, editor de Cinosargo y autor de obras innovadoras y experimentales: “La literatura tiene que explorar nuevos recursos como Facebook o Twitter. Al igual que la publicidad, sus discursos están en el aire, uno los toma y los parodia”.

Por Arlene Muñoz Droguett. 

Arica es una ciudad diversa, un espacio social lleno de mezclas y cruces. A 60 Km. de Tacna, a 520 Km. de La Paz, y a largos 2.075 Km. de Santiago, Arica hace alianzas de distinta naturaleza con los países vecinos; entre ellas, alianzas literarias. Se trata de una ciudad fronteriza, cosmopolita y determinada por el mestizaje cultural. Esta condición multiétnica es representada en la literatura de la ciudad por escritores adscritos a su realidad, que impulsan un trabajo híbrido, aprovechando esos espacios de frontera y la facilidad para iniciar viajes a núcleos literarios cercanos en Perú y Bolivia.

Daniel Rojas Pachas es uno (o el máximo) de los representantes de este nuevo tiempo en la región. Combina aspectos de las ciencias de la comunicación para abordar la literatura desde un ángulo que incorpora lo antropológico y la semiótica. Se dio a la tarea quijotesca de crear una editorial independiente, Cinosargo, para mostrar en Chile y en otros países las ideas que se están levantando de modo autónomo en regiones, generando lecturas que no son solamente patrimoniales, sino que apuntan a los conflictos del ciudadano común.

Daniel Rojas Pachas

Los libros de Daniel Rojas Pachas, y los ya 30 editados por Cinosargo, van mostrando otros rostros de una frontera invisible, partes de un Chile que sucede extraoficialmente. Su libro Carne —que tiene una reedición en Argentina, una primera edición en España, y que obtuvo buenas críticas en México—, explora el tema de la violencia en la línea de la ciencia ficción: “Me gusta lograr ciertos cuestionamientos para el lector. Cada libro que hago pone en tensión ciertos conceptos. El libro Carne indaga en distintas formas de violencia. Es posible encontrar violencia donde uno pudiera pensar que no hay, incluso en relaciones que parecen inocentes. Explorando un poco mi propia biografía descubro cómo es moldeado uno con esas relaciones, y cómo inconcientemente tú vas traspasando esa carga a los otros… es otra violencia implícita, como también lo puede ser la violencia mediática. Uno ve violencia en el cine, en los cómics y en la televisión”.

Rojas Pachas tiene una tendencia experimental. Su libro Soma combina fragmentos de novelas y poesía con estados de Facebook. Es un libro súper híbrido, que lo instala en el punto más alto de su carrera como escritor. Sobre Soma, explica: “La literatura tiene que explorar nuevos recursos como Facebook o Twitter. Lo mismo la publicidad, sus discursos están en el aire, uno los toma y los parodia. Como lo plantea el poeta Jorge Teillier, el hoy es muy virtual. Ya no puedes negar el hecho de que la gente se conecta por chat, por que son cosas que están pasando. Los jóvenes reconocen esos códigos en la escritura”.

De este modo, sus textos exploran una Arica posmoderna, reluciendo las contraposiciones, continuidades e incoherencias de tiempos distintos y nuevos. Nos dice Rojas Pachas al respecto: “Cuando tú tomas lo clásico, lo universal y lo juntas con lo local, entonces construyes conceptos, tomas estas técnicas, sus recursos y enriqueces la visión de tu contexto, creando obras mucho más dinámicas. Es natural, es sentido común. De repente tú vas a tomar elementos que ves en el día a día y vas a contar una historia de las fronteras, pero ya no va a ser esa frontera como de postal, romántica, del Hotel Pacífico, que pasa a ser algo totalmente anacrónico, literatura muy antigua. No le resto valor, por que cumplió su rol, su momento, y todavía tiene sus lectores y va a tener su espacio siempre, pero sabemos bien que la ciudad ya no es tan simple, y el norte no es solamente imagen de postal, sino que es una serie de movimientos, traslaciones”.

De este modo, Rojas Pachas viene a contar el presente, ironizando y cuestionando su tiempo y su espacio. Barriendo con lo estipulado, Cinosargo propone una anti-estética, independiente y despreocupada, haciendo honor al estilo fragmentado y soterrado de la puerta norte del país, y advirtiendo que en regiones aún hay mucho que descubrir.

Más información en el blog de Daniel Rojas Pachas y en el sitio de la editorial Cinosargo.

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