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Editoriales cartoneras, la cultura de la basura

Publicado el: 10 diciembre, 2013 por: vivaleer en: Reportajes.

En un modelo donde el capital define las relaciones sociales y los productos culturales, surgen a partir de un período de crisis estas editoriales iconoclastas, que utilizando un material económico como el cartón logran abrir un circuito creativo y de movilidad que tiene como principal objetivo acercar los libros a la gente a un bajo costo. Pase y vea de qué se trata todo esto.

Por Germán Gautier

Todas las editoriales cartoneras del mundo debieran tener un motivo más que suficiente para prender una velita este 2013. Hace diez años un grupo de argentinos se reunieron en un pequeño espacio cultural en el barrio de Almagro para editar sus propios textos. Fernanda Laguna, Javier Barilaro y Washington Cucurto emplearon lo mínimo: fotocopias para las páginas, cartón para las tapas y mucho color para su diseño. Entonces era difícil anhelar más. Recién saliendo del corralito y con una crisis política y económica que tronaba en cada esquina, lo más factible era re-ocupar lo que para un número creciente constituía su fuente de ingresos: el cartón. Así nació Eloísa Cartonera, la madre de todas las cartoneras.

“Por Coronel Díaz/ yendo a Santa Fe/ juntando cartones,/ papeles, pedazos/ de viejos diarios,/ botellitas, plásticos,/ iba solita/ toda pintadita/ como una muñequita/ entre las basuritas/ iba silbando alegre/ un tema de esos/ la princesita-cartonerita.”

El poema se llama La Cartonerita y es de Cucurto, poeta que maneja con su voz el ritmo de la calle. Lo que él buscaba era, justamente, provocar. El diseñador de los textos, Javier Barilao, lo dejó en claro: “Queríamos hacer libros chicos, con tapas de muchos colores, con cierta estética de la pobreza que nos atrae mucho, un poco inspirados en los típicos afiches de las bailantas. Entonces, a Cucurto se le ocurrió hacer los libros con tapas de cartón. Así surgió Eloísa Cartonera”.

eloisa cartonera

Centro de operaciones de Eloísa Cartonera

Poco después se mudaron al barrio La Boca donde confluyeron cartoneros que se quedaron trabajando en la editorial, como Miriam Sánchez, “la Osa”, una princesita-cartonerita que además de traer el mejor cartón, pintaba y distribuía libros en ferias, puestos callejeros o centros culturales. Al poco tiempo en el catálogo figuraban, entre un cúmulo de autores desconocidos, Ricardo Piglia, Rodolfo Fogwill y César Aira. ¿Qué había pasado? Simple, que de ahí en más todo eclosionó en un movimiento que bordeando los márgenes culturales ha llegado a distintas latitudes de América, Europa, Asia y África. (Pincha aquí para ver un mapa mundial de editoriales cartoneras).

Una vela por cada libro

La primera editorial cartonera con sede en Chile fue Animita. A lo largo de las carreteras y caminos del país, donde aconteció una “mala muerte” y por misericordia del pueblo –como señala Oreste Plath en su libro L`animita- surgen estas casetas o pequeñas grutas, las cuales llevan una cruz y están adornadas con flores. Los fieles ponen velas en su interior y les escriben cartas con súplicas y cuando estos favores se cumplen, se fija una placa de metal, mármol o madera con los agradecimientos correspondientes y su firma.

¿Editoriales cartoneras y animitas? Sí, no pocas similitudes. Hay una creencia por parte de quienes conducen estas editoriales, una suerte de fe acompañada con un fuerte espíritu crítico, que aboga por que más personas accedan a literatura, y que nuevas voces despreocupadas de acatar el canon se escuchen, se lean, se compartan. Quienes están detrás de estos proyectos editoriales trabajan – al igual que las veladoras o cuidadores de las animitas- de forma voluntaria, anónimas, alejadas del lucro y afanadas en hacer brillar cada cenotafio-editorial. Algunos proyectos perecen y otros prosperan: mucho depende de cuan profunda sea la convicción y las raíces. ¿Animitas y cartoneras? Solo basta mirar a los costados para darse cuenta que este es un fenómeno más masivo e importante de lo que a priori se sospecha.

animita cartonera

Las chicas de Animita en pleno manufacturando el cartón.

Para Tanya Núñez, parte del equipo de Animita, “una cartonera va más allá de publicar. Considero que Eloísa es el referente y alma mater, no sólo porque es la creadora de las editoriales cartoneras, sino también porque su trabajo se construye sobre tres bases indispensables: la participación de personas no relacionadas directamente a organizaciones culturales para realizar el trabajo de manufactura del libro  y el cartón (pagándoles por ello); el criterio editorial, publicando a autores emergentes y consagrados; y el precio del libro fijo y bajo”.

Tal vez Animita Cartonera es la editorial que mejor representa los postulados de Eloísa. Todo el cartón que emplean para sus libros lo obtienen de mano de Don Luis, antiguo cartonero de la población Los Nogales, de Estación Central, a quien retribuyen con un precio mayor que el obtenido en el mercado. “Es nuestro único proveedor, y ya hace cinco años que le mantenemos la compra”, apunta Tanya.

Además, el trabajo de corte, pintura y encuadernación no queda reducido a un grupo vinculado necesariamente al quehacer literario o artístico, sino que en el caso de Animita, Carol, Nathaly y Alison, también de Los Nogales, son sujetos que con su práctica logran, a juicio de Tanya, “abrir espacios de trabajo donde las empresas editoriales y la cultura en general no llegan”.

libros animita

Algunos textos del catálogo de Animita

Animita goza de un catálogo saludable, con la colección “Primer Cartón” de literatura infantil, la internacional “Los de allá”, letras locales con “Chilensis”, clásicos con “Sepia” y la serie de concursos “Aquí te las traigo”. Escritores profesionales y no profesionales han publicado, ambos cediendo sus derechos de autor, en tirajes que no sobrepasan los 100 ejemplares.

Están en una heterogénea lista la escritora e ilustradora Leslie Leppe (En blanco y negro), Jaime Collyer (El abismo todos los días), Mario Santiago Papasquiaro (Respiración del laberinto), Andrea Jeftanovic (Monólogos en fuga), José Santos González Vera (Perspectiva).

Gran parte del catálogo de Animita y de otras editoriales cartoneras latinoamericanas puede ser revisada en la sección especializada de la Universidad de Wisconsin-Madison, quienes manejan el Library Cartonera Project y poseen una colección que supera los 800 títulos. En la página también se pueden escuchar entrevistas, leer artículos de prensa y ver videos subidos por las propias editoriales.

La lectura con cartón entra

La Fonola Cartonera nació este año, cuando entre el 17 y 18 de mayo se realizó en la Biblioteca de Santiago el Primer Encuentro de Editoriales Cartoneras. Son un grupo de bibliotecarios que después de conocer las experiencias de otras cartoneras dijeron “es nuestro deber aportar con un librito de arena a este trabajo que deriva de pésimas políticas de Estado frente a la lectura”.

la fonola

La Fonola exhibiendo parte de su catálogo en el DuocUC de San Bernardo.

Sus ojos están puestos en la calle, de allí obtienen la materia prima. “Nos hemos hecho expertos en recoger cierto tipo de cartón. Todos andamos con bolsas en nuestras mochilas o carteras y si hay algún cartón que nos guste decimos: ‘gracias San Cartoncito’”. Impresión, aguja, hilo, recortes y témpera de por medio, el libro queda listo para circular “en todos los lugares posibles: ferias, bibliotecas, museos, muestras, ferias, internet, a pedido, etc.”

Cada editorial decide el valor que adquiere el ejemplar. En el caso de Olga Cartonera, otra incipiente editorial de Santiago, los libros se van por un aporte voluntario. Para Olga, “comercialmente los libros valen nada, pero artística y socialmente mucho”. La ecuación en casi todas las editoriales es parecida, se levantan como una alternativa de lectura económica.

Las redes sociales son un instrumento fundamental para mantenerse en contacto con sus pares y lectores. De forma no oficial, Olga Cartonera se ha encargado de ser una relacionadora pública de las cartoneras. Mantiene activa una cuenta de Facebook y Twitter por donde circula toda información que contenga una pizca del noble cartón.  Para ella el objetivo es claro: “difusión en su máxima expresión, aunque eso no garantice nuevas audiencias”. Sin embargo, sus nuevos lectores asoman en la calle, los conoce directamente, despeja dudas, intercambia palabras, ideas, sonrisas y libros con ellos, como el pasado viernes 6 cuando estuvo en Portugal con Marcoleta participando en el Parking Day Chile.

Existe una cultura cartonera que con los años se ha ido complejizando y haciendo más visible. Cada una se mueve por diversas afinidades y tienen propósitos y formas de trabajo distintas. Nacen de colectivos artísticos, grupos barriales, centros culturales, organizaciones estudiantiles o por profesiones u oficios afines. No necesariamente publican buscando un rigor literarios. Es más, algunos lo hacen por razones territoriales, ideológicas o sencillamente de amistad. Las cartoneras, en general, proponen un modelo de trabajo horizontal, cuestionador y en permanente equilibrio entre las sensibilidades conjuntas.

Helecho De cartonear

Helecho De Cartonera es la editorial más austral del país. Su punto de encuentro es Puerto Montt, pero se emanciparon como tal el 2009 en La Paz, Bolivia, cuando conocieron el trabajo de Yerba Mala Cartonera y finalizaron una seguidilla de talleres. Desde entonces, los libros de Helecho De se han reproducido como esporas, logrando un gran reconocimiento en el ámbito del fomento lector. Para ellos las cartoneras “son un movimiento, una forma de hacer, ver y difundir literatura y por sobre todo volver a valorizar el libro como arte, objeto y sujeto”.

helecho 2

Taller de Helecho Cartonera.

En su equipo editorial confluyen artistas visuales, escritores, músicos, quienes logran otorgarle una clara identidad a sus portadas a través de la técnica del collage y la xilografía. “Más que una publicación, es una galería completa”, sentencia el colectivo, que como marca propia regala con cada libro un helecho como símbolo de la exuberancia austral. Es muy probable que el valor del libro cartonero radique principalmente en el placer que se genera alrededor de su producción y posterior circulación. De ahí que muchos hablen de él como un objeto único e irreproducible.

Uno de los ejes fundamentales de Helecho De es el taller “Mi primer libro cartonero”, enfocado a niños, jóvenes y adultos a través de la práctica de la encuadernación, confección de portada y, por supuesto, la escritura creativa. “Esto lo hacemos en zonas rurales, vinculándonos con el programa Lee Chile Lee, las bibliotecas públicas y municipios. Este taller es gratuito y rescata relatos rurales. Nosotros entregamos las herramientas para lograr que en cada libro se pueda contar parte de la historia de su territorio, y así generar esa vinculación del libro y la realidad”.

Helecho De pone el ojo en el futuro. “Estamos en un proceso de evolución y revolución del concepto cartonero –afirman-. No olvidemos que esto surgió en medio de una crisis; ahora debemos mirar las realidades de los países donde hay cartoneras. Todas responden a esa realidad social que les toca vivir”.

[Aprende en este link cómo hacer tus propios libros cartoneros]

Editoriales cartoneras de Chile

Calafate Cartonera – Santiago

www.calafate-cartonera.blogspot.com

Isidora Cartonera – Santiago

https://www.facebook.com/IsidoraCartonera

Olga Cartonera – Santiago

www.olgacartonera.blogspot.com

La Vieja Sapa Cartonera – Santiago

http://laviejasapacartonera.blogspot.com/

Benicia Cartonera – Santiago

https://www.facebook.com/editorialbenicia.cartonera

Kiltra Cartonera – Valparaíso

https://www.facebook.com/kiltra.chile

La Fonola Cartonera – Santiago

https://www.facebook.com/lafonola.cartonera

La Gata Viuda Cartonera – Santiago

https://www.facebook.com/lagataviuda.cartonera

Letras de Cartón – Santiago

https://www.facebook.com/editorial.letrasdecarton

Helecho De Cartonera – Puerto Montt

https://www.facebook.com/cartonera.helecho

Canita Cartonera – Iquique

http://canitacartonera.wordpress.com/

Animita Cartonera – Santiago

http://animitacartonera.wordpress.com

Cizarra Cartonera – Santiago

https://www.facebook.com/groups/131903083983

Infracción ediciones – Concepción

https://www.facebook.com/InfraccionEdiciones

 

2 respuestas a “Editoriales cartoneras, la cultura de la basura”

  1. ¡Excelente registro! Nosotros también nos sumamos a la larga lista de editoriales cartoneras.

    http://hiperboleediciones.blogspot.cl/

  2. Edwards Araya Díaz dice:

    ¡Hola cartoneros! Felicitaciones por lo realizado, conozco este trabajo des de varios años ¡ya! y de hecho me he confeccionados un par de cartoneras, soy escritor. conocí esta experiencia por un par argentino. nuevamente los felicito.

    Un abrazo
    Eduardo del mar.

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