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Un cómic visita el poema de Lihn “El Paseo Ahumada”

Publicado el: 3 marzo, 2014 por: vivaleer en: Reseñas.

La editorial Das Kapital publicó recientemente una versión que el dibujante chileno Liván hizo del poema “El Paseo Ahumada”, de Enrique Lihn (Santiago, 1929-1988). Sólo ocupando blancos y negros, Liván nos introduce en la profundidad de esta obra de Lihn y nos demuestra, una vez más, las infinitas posibilidades del cómic.

En el libro El Paseo Ahumada (1983), Enrique Lihn se propuso llevar la calle a la poesía —específicamente, el Paseo Ahumada, en Santiago—; por lo que se dedicó a observar y escuchar a los vendedores, artistas callejeros, mendigos y protestantes que por ahí deambulaban. Una vez terminado el libro, Lihn hizo el ejercicio inverso y llevó la poesía a la calle de una manera bastante literal: declamó públicamente su poesía en el mismo Paseo Ahumada hasta que fue interrumpido por las fuerzas policiales y fue llevado a  una comisaría.

paseo-ahumada30 años después de publicado El Paseo Ahumada, el ilustrador Iván Cornejo (Liván) ha tomado el libro de Lihn para convertirlo en una historieta (un género que a Lihn le gustaba particularmente). No están íntegros los textos publicados por Lihn en la obra original; Cornejo hace una selección y adaptación. Pero el espíritu es el mismo. Probablemente porque el Paseo Ahumada, como ha dicho Germán Marín a partir de la reedición del libro de Lihn, “hoy sigue siendo un mundo de pesadilla, complejo y sórdido, donde está resumida toda la condición humana”.

Cornejo es un talentosísimo dibujante, con una imaginación capaz de iluminar de una manera muy personal la obra de Lihn. El resultado, por definirlo de alguna manera, es un cómic poético, que no se lee como una historieta convencional. En esta versión de “El paseo Ahumada” vemos al mismo Enrique Lihn caminando por el centro de Santiago, donde nosotros, los lectores, seguimos sus alternantes reflexiones y observaciones: “Se autoapoda El Pingüino —piensa al observar a un limosnero— y toca un tambor de cualquier cosa con su pezuña de palmípedo, toca que toca sin son ni ton. Privilegiados son él y otros mendigos de verdad a quienes les está permitido ir derecho al grano de la limosna y a veces, como en su caso, sin ningún merito artístico”.

lihn

Dibujo interior del libro

 

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