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El Río, un clásico de la miseria

Publicado el: 4 julio, 2014 por: vivaleer en: Reseñas.

Antes de convertirse en escritor, Alfredo Gómez Morel fue un delincuente que comenzó su carrera como pelusa en el río Mapocho. La novela autobiográfica “El río” (1962) fue su primera publicación, a la que siguió “La Ciudad” y “El Mundo”. Aunque la obra de Morel fue despreciada en su momento, hoy está siendo revisitada por lectores y editoriales.

Por Isabel Casar.

La fotografía es un corte de realidad en un golpe de tiempo. La memoria también.

Hasta el 15 de julio se presenta en el Museo Nacional de Bellas Artes una retrospectiva del connotado fotógrafo chileno Sergio Larraín. Sus imágenes “callejeras” recorrieron el mundo mostrando la vida y costumbres de los “pelusas” chilenos de la primera mitad del siglo XX, entre ellos, los emblemáticos residentes del Mapocho. Me resulta imposible recorrer la muestra sin recordar el gran libro El Río, de Alfredo Gómez Morel.

articles-84357_thumbnailEl Río es una autobiografía de un delincuente chileno, escrita como parte de una terapia psiquiátrica mientras cursaba una condena en la cárcel. La obra, publicada en 1962, fue rechazada por la élite literaria, hasta que en 1974 fue publicada en francés con un prólogo de Pablo Neruda, quien la bautizaba como “un clásico de la miseria”. Así, tal como la obra de Larraín, El Río nos muestra fragmentos de realidad compuestos por un enfoque que resalta la belleza de lo crudo, dándole a la marginalidad un lugar en lo sublime.

Las primeras páginas del libro, narran una infancia marcada por el desamor de una madre, quien lo abandona a los 3 meses de vida, recuperándolo a los pocos años para darle una vida miserable, pavimentando el camino hacia el río, dónde pasa de ser blanco de abusos de pandilleros, a un reconocido “pelusa” dentro del círculo de los líderes del hampa. Así, la obra va narrando episodios de la vida de su autor, enfocando los recuerdos en imágenes de tristeza, rudeza e injusticia.

“Bajo aquellas piedras estaba enterrado un pedazo trivial
y trágico de aquella infancia mía que buscó el estiércol para
defenderse de la soledad. Hay emociones que a veces
tratamos de explicarlas, pero que no caben dentro de las
letras. Son sentimientos que las palabras no pueden reflejar
porque contienen la inmensidad de la nada y surgen de la
escalofriante grandeza del amor.”

La fluidez del relato, al igual que las aguas del Mapocho, atrapan al lector y lo sumergen en el mundo del río, de los “pelusas”, del santiago veguino de los año 30, de los abusos y de la libertad que, según Gómez Morel “sólo el río sabe dar”.

Este encuadre de realidad dado por la distancia, hacen de la obra de Gómez Morel “un clásico de la miseria”. Afortunadamente, la editorial chilena Tajamar está revisitando su obra, comenzando por El mundo.

Una respuesta a “El Río, un clásico de la miseria”

  1. Luis Macaya dice:

    Alrededor de 1975 llegó a mis manos, sugerido por mi padre, este impactante libro del cual tengo grabados en mi mente varios pasajes del relato. Tanto las imágenes como las emociones están tan bien descritas que parecen que se hubieran hecho parte de mi memoria real. Desde entonces, “El río” de Alfredo Gómez Morel, pasó a ser una experiencia de vida, no vivida.

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