Viva Leer

De Santiago a Tierra Amarilla a implementar una biblioteca

Publicado el: 13 noviembre, 2015 por: vivaleer en: Bibliotecas Viva Leer.

Diego Muñoz, director de Biblioteca Viva Tobalaba, viajó de Santiago a Copiapó para ayudar en la implementación de la biblioteca Viva Leer de la Escuela Víctor Sánchez Cabañas, en Tierra Amarilla. Sobre el agitado viaje de un día que empezó poco después de las 5 de la mañana, escribió esta crónica.

Por Diego Muñoz.

5:45 – 7:30 : Dimensión desconocida

Invitados a implementar una biblioteca a Tierra Amarilla, miembros del equipo de Fundación la Fuente y Biblioteca Viva, nos reunimos muy temprano en el Aeropuerto de Santiago para comenzar nuestro viaje hacia Copiapó. Nada presagiaría que -al igual que en la cuarta historia de la película “Dimensión desconocida”, sólo que no por una horrenda criatura- nuestro avión, en pleno vuelo, perdería parte del fuselaje de la turbina izquierda, obligándonos a volver de urgencia a Santiago. Los trozos de metal se vieron pasar cortando el aire cual estrellas ninja, aumentando la curiosidad de los pasajeros que miraban o grababan perplejos, cómo el avión, literalmente, se caía a pedazos.

Nota mental: Es de conocimiento popular que todo viaje digno de recordar parte con un traspié.

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7:30 – 10:30: Tenedor libre

La aerolínea adquirió el compromiso de embarcarnos en el próximo avión con dirección al norte y por las molestias ocasionadas (si es que a algo así se le puede llamar molestias ocasionadas), se nos daría un desayuno para mitigar el susto y la espera. Para nuestra sorpresa el desayuno era tenedor libre, así que matamos el tiempo con café, pasteles y fruta.

Nos enteramos que en redes sociales se estaban dando un festín con lo sucedido, y claro, con tanta gente grabando, la noticia estaba en todos lados, aunque se había distorsionado y ahora era un leviatán irreconocible: “Los pasajeros se percataron del hecho, iniciaron una fuerte discusión con la tripulación del avión obligándolos a volver a Santiago”. Mientras que todo pasó en la calma más absoluta, no había personas histéricas o asustadas, sólo molestia y apuro, cosa que no es de extrañar, llegar a tiempo es más importante que salvarse de una hipotética catástrofe.

10:30 – 3:30: La belleza del norte

Se nos había prometido salir a las 10:30, pero como no debe ser tan fácil conseguir otro avión es que despegamos cerca de las 11:15. Una vez en Copiapó no podíamos ocultar el júbilo por llegar intactos a nuestro destino. Pocas veces las felicidades son compartidas, este fue uno de esos casos.

Dejamos atrás nuestro accidentado vuelo, el tenedor libre y la distorsión de la información en los medios noticiosos para comenzar el camino a Tierra Amarilla. El chofer del transfer nos indica que llegaremos en 50 minutos, cosa que no nos importa mucho, la belleza del norte comienza a surtir sus efectos.

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13:30 – 16:00: Escuela Victor Sánchez Cabañas

Al llegar somos recibidos por la asistente técnico encargada de la biblioteca que vamos a implementar, quien nos indica que el tiempo nos juega en contra y que tendremos que trabajar a toda máquina. Nos abstraemos unos segundos para apreciar la preciosa y particular escuela que nos abre sus puertas: alumnos y perros conviven en una escolaridad atípica, escasean los teléfonos celulares y la amabilidad es tanta que se llega a sentir extraña. No hay duda, estamos lejos de Santiago.

Rápidamente comenzamos a montar lo que será la nueva biblioteca de la Escuela Victor Sánchez Cabañas: dos mil nuevos ejemplares se suman a su colección ya existente, estanterías diferenciadas por temática y edad, cómodos espacios para la lectura abiertos a toda la comunidad.

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15:30 pm – 17.00 pm: Un poco de historia

En una ceremonia improvisada (la inauguración oficial no será hasta el 2016) se invitó a la comunidad docente a conocer su nueva biblioteca, surgiendo preguntas y felicitaciones espontáneas. Aprovechamos la presencia de la directora del establecimiento, la profesora Juana Arancibia, para invitarla a responder algunas preguntas, resultando un personaje más que interesante. Hija de un perforista y de una dueña de casa, nos confiesa que, por porfía de su padre, ella habría nacido al interior de una mina del sector: “No entiendo muy bien qué pasó, pero mi papá me dijo que fue por orgullo, no quería recibir ningún tipo de ayuda”. Luego profundizó: “Los mineros son personas duras y peleadoras, contrarios a los campesinos que son buenos para acatar y agachar la cabeza”. Y al parecer heredó la porfía de su padre, porque tras perder en dos versiones pasadas del concurso, no desistió y logró ganar versión 2015 del Concurso de Biblioteca Viva Leer, proyecto que ha habilitado bibliotecas a lo largo de todo Chile.

Por otra parte, la historia de esta escuela resulta ser igual de cautivante: en 1837 –nos cuenta Arancibia- , y por orden del Gobernador de Atacama Juan Melgarejo, se emitió un reglamento que ordenaba el abandono inmediato de todas las mujeres del Mineral de Chañarcillo, debido a supuestos robos de bolones de plata y a continuas fiestas que entorpecían el desarrollo de las faenas. Mujeres y niños tuvieron que iniciar un éxodo hacía Tierra Amarilla y crearon la necesidad de una escuela que pudiera integrar a estos nuevos habitantes. Fue así como el gobierno de turno fundó en 1845 la Escuela Lancasteriana Elemental N°5, cuyo método consistía en que aquellos alumnos más sobresalientes servían a su vez de profesores de aquellos con dificultades para aprender, años más tarde se le llamó “Método de Monitores” -recordemos el caso de Gabriela Mistral, quien a los quince años, ya había sido nombrada ayudante en la Escuela de La Compañía Baja en La Serena-.

No es hasta el año 2003 que la escuela adopta su nombre actual, en honor a un ex director fallecido un día 15 de julio de 1999, quien ejerció su labor por más de cuarenta años y compuso el himno de la escuela.

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17:00 -18:30: La lectura como un gesto libre y espontáneo

La parte más reconfortante de una implementación es terminar el trabajo y ver cómo los niños, impacientes por entrar, se van directo a los libros ilustrados y los observan como quien contempla un papiro milenario abriéndose frente a sus ojos. Y eso es justo lo que busca este proyecto: cambiar la visión de la biblioteca escolar como una zona de castigo o de retiro y entrega de libros. Aquí se entiende la formación de lectores como un gesto libre y espontáneo, alejada de todo sistema que piense la lectura en términos utilitarios o de instrucción, vale decir: la técnica de descifrar palabras escritas, sin gozar, asimilar o asumir un texto.

18: 30: Agotados por el polvillo de la sequedad

Tan contentos como cansados, nos comenzamos a despedir de la escuela que tuvo entre algunos de sus profesores a Jerónimo Godoy Villanueva, padre de la insigne Gabriela Mistral, y al autor de nuestro himno nacional, Eusebio Lillo.

Recordamos al escritor Germán Marín quien confesó lo siguiente tras terminar la investigación para su libro Tierra Amarilla: “Cuando fui al norte tenía el esquema del libro, pero había partes que investigar. Volví muerto, agotado por el polvillo de la sequedad”. Sus palabras podrían haber sido las nuestras, pues casi volvimos muertos (recuerden el episodio del avión), agotados por el trabajo realizado, pero con la sincera sensación de que este espacio lector se convertirá en un aporte real para la comunidad de una escuela con 170 años de vida.

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