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Visitando a Jorge Teillier en La Ligua

Publicado el: 4 marzo, 2016 por: vivaleer en: Rutas Literarias.

Lautaro es la ciudad de orígen del poeta Jorge Teillier (1935-1996); sus últimos años, sin embargo, los vivió en El Molino del Ingenio, en las cercanías de la Ligua, ciudad en la que está enterrado. Su tumba es hoy un lugar de peregrinación para sus fieles lectores.

Por Paula Castro.

En uno de mis viajes en bus desde Santiago a La Ligua, revisaba un libro de Jorge Teillier, y al leer una breve biografía escrita en su contratapa, me sorprendió enterarme de que el poeta lautarino había sido sepultado en el cementerio de La Ligua; coincidentemente, la ciudad a la que yo estaba por llegar. Estaba en La Ligua visitando la biblioteca Viva Leer de la escuela Comunidades Valle Hermoso. Los profesores no supieron darme pistas de la tumba del poeta, pero cuando llegó la hora del recreo, fui directo a conversar con la tía Tina, la simpática señora del quiosco del colegio. Le dije que me interesaba saber cómo llegar al cementerio para visitar a un escritor que estaba enterrado ahí. “¡Ah sí, es Jorge Teillier! Un escritor bueno pa´ tomar”. Luego me contó de lo bonito que era su sepulcro, que mucha gente lo visitaba y leía bajo la sombra de los árboles que lo rodean, y que también había gente que lo visitaba para brindar en su nombre. Con esos antecedentes, tenía la idea de que encontraría algo similar a la tumba de Vicente Huidobro en Cartagena: un área apartada, con una vista hermosa, acompañado por textos y souvenirs de algunos admiradores, y una que otra huella de bebestibles adornando la escena.

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Siguiendo las indicaciones de la tía Tina, tomé el colectivo en una de las esquinas de la plaza de armas de La Ligua y me dejó en la entrada del cementerio. Cuando entré, pregunté al cuidador dónde podía encontrar al poeta: “Siga derecho hasta el fondo y lo va encontrar en un prado chiquitito”. Caminé y lo encontré: muy por el contrario de lo que había imaginado, descubrí un lugar integrado al cementerio, en un sitio destacado. Era un espacio acogedor, bello y sencillo, para nada descuidado ni solitario. Una araucaria crece ahí, que nos recuerda su ciudad de origen.

Hay cuatro placas que lo nombran y acompañan, pudiéndose leer una ofrendada por la Agrupación literaria regional (ALIRE), que el 2005 celebró los 70 años de su nacimiento; y otra del Grupo de amigos de la Biblioteca Municipal de Lautaro, del 2011, que conmemora los 15 años de su fallecimiento. Sin duda, la tía Tina tenía razón cuando dijo que era un espacio agradable y tranquilo, con esa calma que, actualmente, sólo los cementerios pueden dar y que, si se instalara una banca o algo que permitiera sentarse, sería perfecto para quedarse la tarde leyendo, en compañía del poeta.

Creo que no me equivoco al decir que a Jorge Teillier le hubiera gustado el lugar donde está, pues siempre fue un escritor orgulloso de venir de provincia, y el estar en un cementerio como este, rodeado de lechos de personas y familias lejanas al lujo, reflejan el carácter de sencillez del hombre de provincia, hombre con el que siempre se identificó. “Teillier fue enterrado el miércoles en los extramuros del cementerio de La Ligua, entre un garage con montones de chatarra y unas canchas de baby-fútbol. Hubo un inmenso silencio entre los cerros pelados y la bóveda del cielo, en la que retumbaban las paletadas de cuatro sepultureros que demoraron 20 minutos en llenar la fosa. Fue simple, solitario y bello”, recuerda sobre el entierro en 1996, su amigo Beltrán Mena.

Para terminar y leer con tono de adiós, dejo el poema “Despedida” de Teillier:

Despedida

Me despido de mi mano
que pudo mostrar el paso del rayo
o la quietud de las piedras
bajo las nieves de antaño.

Para que vuelvan a ser bosques y arenas
me despido del papel blanco y de la tinta azul
de donde surgían los ríos perezosos,
cerdos en las calles, molinos vacíos.

Me despido de los amigos
en quienes más he confiado:
los conejos y las polillas,
las nubes harapientas del verano,
mi sombra que solía hablarme en voz baja.

Me despido de las Virtudes y de las Gracias del planeta:
Los fracasados, las cajas de música,
los murciélagos que al atardecer se deshojan
de los bosques de casas de madera.

Me despido de los amigos silenciosos
a los que sólo les importa saber
dónde se puede beber algo de vino,
y para los cuales todos los días
no son sino un pretexto
para entonar canciones pasadas de moda.

Me despido de una muchacha
que sin preguntarme si la amaba o no la amaba
caminó conmigo y se acostó conmigo
cualquiera tarde de esas que se llenan
de humaredas de hojas quemándose en las acequias.
Me despido de una muchacha
cuyo rostro suelo ver en sueños
iluminado por la triste mirada
de trenes que parten bajo la lluvia.

Me despido de la memoria
y me despido de la nostalgia
-la sal y el agua
de mis días sin objeto-

y me despido de estos poemas:
palabras, palabras -un poco de aire
movido por los labios- palabras
para ocultar quizás lo único verdadero:
que respiramos y dejamos de respirar.

9 respuestas a “Visitando a Jorge Teillier en La Ligua”

  1. Amalia Silva dice:

    Hola vivo en Tiltil hace 8 años y me dieron ganas de visitar la Ligua específicamente Villa Hermosa y me puse a indagar como llegar en bus hasta allá y di con tu comentario de Jorge Tellier debo decir que me encanta leer pero no había leído nada de el hasta ahora que leí este poema y despertó mi curiosidad. me comprometo a dejarle una flor al cementerio la próxima semana y de seguro leeré su obra.
    gracias por presentármelo.

  2. Felipe dice:

    Hola, fui al cementerio de Valle Hermoso y no encontré la tumba 🙁 quiero saber si era el cementerrio correcto. Una señora dijo que quizás habían movido sus restos pero me parece extraño. Ojala respondan. Gracias

    • sergio perez dice:

      La tumba de jorge está en el cementerio de la Ligua. No en el de valle hermoso

      • Viva Leer Viva Leer dice:

        Gracias Sergio por tu comentario. Efectivamente, el artículo señala que es el cementerio de La Ligua, pero que la información para llegar allí fue recabada en Valle Hermoso.

        Saludos a ambos, y espero Felipe puedas conocer la tumba de este gran poeta.

  3. Igor Sepulveda dice:

    Hoy he pasado la noche leyendo a Teillier. Una y otra vez sus poemas. Sus ultimas biografias, viendo una entrevista que le hizo Warken hace muuchos años. Desde el año 97 cuando por primera vez lo lei no he dejado de revisitarlo, como si algo de su persona fuera hipnotico. Como si su poesia removiera y sacara a luz tanta nostalgia que evito dia a dia.
    No conozco su tumba, pero tu relato me acerco y me motiva aun mas para intentar ir a la Ligua y conocer por fin personalmente a este poeta bueno pa tomar.

    • Viva Leer Viva Leer dice:

      Hola Igor. Nos da gusto leer tus palabras. Concuerdo en tus apreciaciones, los poemas de Jorge Teillier siempre debieran estar a la mano. Su figura ha ido creciendo entre los lectores, sobre todo jóvenes, por cuanto consideramos que perdurará en el tiempo. Las múltiples ediciones que han aparecido así lo confirman. Recomendamos dos: “Nostalgia del futuro” (Del Aire) y “Nostalgia de la tierra” (Cátedra).
      Un abrazo.

  4. Carolina Teillier dice:

    Hubo dos bancas formadas por durmientes de vía ferroviaria. Lastimosamente, ya no están. Gracias por esta nota y sobre todo por tu visita a ese lugar tan especial para muchos y más aún para la familia.

    Un abrazo.
    Carolina

  5. Hector Torres dice:

    en La Ligua pueden visitar el restaurant El Parrón (en calle Esmeralda casi al llegar a Polanco), ahí tienen un pequeño set de fotos y recuerdos del poeta, en el lugar que él ocupaba cuando iba a ese lugar.

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