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Los 90 años de la Biblioteca Central de la Universidad de Concepción

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Publicado el: 7 diciembre, 2016 por: vivaleer en: Rutas Literarias.

El actual edificio de la Biblioteca Luis David Cruz Ocampo fue construido por Emilio Duhart y Roberto Goycoolea, ambos Premio Nacional de Arquitectura. Luego de años en una desaparecida casona en calle Barros Arana pasó en 1972 a formar parte del magnífico Campus Universitario, el mismo que acaba de ser reconocido como Monumento Histórico y que representa un hito para la ciudad de Concepción.

Por Germán Gautier

Más que el rio Biobío, más que la minería del carbón, más que la presencia del Huáscar, más que la misma Plaza de la Independencia. Los penquistas consideran que la Universidad de Concepción es el principal símbolo de la ciudad. Un símbolo que tiene 97 años de vida, que es la tercera universidad más antigua del país y -esto es más importante- que es la primera situada fuera de la capital.

Es también para la ciudad de Concepción un símbolo arquitectónico, social y cultural, por eso fue distinguida por el Consejo de Monumentos Nacionales el pasado 24 de agosto como Monumento Histórico. Más que un conjunto de edificios, lo que se resguarda patrimonialmente es un sueño. El que tuvo hacia la primera década de 1900 un grupo de conspicuos hombres penquistas encabezados por el filósofo y educador Enrique Molina Garmendia.

El antiguamente llamado Arco de Medicina representa el ingreso a la Ciudad Universitaria.

El antiguamente llamado Arco de Medicina es la puerta de entrada a la Ciudad Universitaria.

“Dificulto que universidad alguna en el mundo haya nacido en cuna más humilde y desamparada. La opinión de Concepción estaba preparada para querer una Universidad, pero no contaba con los medios ni para empezar a mantenerla”, cuenta el propio Enrique Molina en Discursos Universitarios (Editorial Nascimento). Fueron veladas humorísticas, fiestas organizadas por las colonias italianas y españolas, aportes de municipios cercanos y, especialmente, las “donaciones con sorteo” de la incipiente Lotería de Concepción, las iniciativas que apuntalaron la Universidad.

Enrique Molina Garmendia (1871-1964)

Enrique Molina Garmendia (1871-1964)

Al comienzo todo era rudimentario y a punta de esfuerzo. Los experimentos de química se probaban en tubos vacíos de Aspirina Bayer y un pequeño anafe que el profesor Salvador Gálvez traía en su bolsillo; las primeras atenciones dentales se hacían en un sillón que años atrás había prestado sus servicios a la peluquería del Club Concepción. Así fueron forjándose las primeras ramas de la Universidad: la Escuela de Medicina, de Farmacia, Educación, Dental, Ingeniería Química y Ciencias Jurídicas y Sociales. Todas desparramadas -según apunta Enrique Molina- en “mezquinas casas arrendadas” en el centro de la ciudad.

La fisionomía de la institución cambiaría radicalmente con la adquisición del Teatro Concepción (obra concluida hacia 1890 por Juan Eduardo Ferhmann), y la posterior construcción contigua del edificio de Administración Central (encargo realizado a Arnoldo Michaelsen), que se ubicó por más de 80 años en calle Barros Arana 1060. En este nuevo ambiente y movido por la necesidad de crear un espacio que acopiara textos de diversas disciplinas, surge en abril de 1926, con no más de 3 mil volúmenes, la Biblioteca Pública Universitaria. Su primer director, que mantendría su cargo hasta 1939, fue el entonces Secretario General, Luis David Cruz Ocampo. En su honor la Biblioteca lleva su nombre.

Progreso intelectual

Luis David Cruz Ocampo (1891-1972)

Luis David Cruz Ocampo (1891-1972)

A tres años de la creación de la Biblioteca las palabras del rector Molina resuenan elocuentes: “A juzgar por lo que ya es y por la diligencia con que se la tiene al día, promete ser una de las más ricas del país y un bello testimonio de lo que la obra de la Universidad significa para el progreso intelectual”. Todo se hace con prisa y entusiasmo y ya en 1930 Luis Cruz viaja a distintos países para estudiar los mecanismos modernos del funcionamiento bibliotecario. El viaje es útil también para consultar en librerías y casas editoriales los textos más demandados de la época para surtir las necesidades de las diversas escuelas de la casa de estudios.

Así transcurren los años formativos de la Biblioteca, que según consta en el primer volumen de la Revista Atenea -creada en las conferencias de Extensión de la Universidad- dispone de “amplios y cómodos departamentos que han sido arreglados de manera especial en relación con el objeto a que serán dedicadas. Se destinará a Sala de Lectura de la Biblioteca el gran Salón de Baile del Teatro ubicado en los altos del edificio y que reúne magníficas condiciones de luz y espaciosidad”. Quienes la conocieron aseguran que era “un magnífico salón de doble altura y una apariencia de biblioteca de película, con corredores y grandes libreros”. Las fotografías que se guardan de aquel periodo son testigo fiel.

Depósito de libros de la Biblioteca Central. Año 1930. Foto: Archivo Fotográfico de la Universidad de Concepción.

Depósito de libros de la Biblioteca Pública Universitaria. Año 1930. Foto: Archivo Fotográfico de la Universidad de Concepción.

Doce funcionarias trabajan en la Biblioteca. De su puño sale el índice de las obras existentes y las listas alfabéticas de libros requeridos al extranjero. Catalogar manualmente los libros por autor y materia, y organizar una colección que hacia 1931 suma 15 mil ejemplares es una tarea inmensa y, aun empapados por el espíritu que emana en toda la Universidad, es necesario lograr el objetivo: ofrecer sus servicios no sólo al profesorado y alumnado, sino que también a la comunidad penquista.

Las funcionarias de la Biblioteca Pública Universitaria: Marina Juste, Gabriela Versin, Fresia Montero, Olga Bunster, Ruth Gallardo, Cora Riquelme, Mary Ward, Maruja Arrau, Alicia Cruz y Anita Sepúlveda.

Las funcionarias de la Biblioteca Pública Universitaria: Marina Juste, Gabriela Versin, Fresia Montero, Olga Bunster, Ruth Gallardo, Cora Riquelme, Mary Ward, Maruja Arrau, Alicia Cruz y Anita Sepúlveda. Foto: Archivo Fotográfico de la Universidad de Concepción.

Pensar la Biblioteca

“Debo confesarlo. Volvía de visitar las magníficas universidades estadounidenses y al ver aquí tanta pobreza, se me encogió el alma”. No en pocas oportunidades Chile tiende a confundir pobreza con oportunidades, oportunidades con sueños y sueños con obsesiones. En ese viaje decisivo el rector Enrique Molina grabó, principalmente en la Universidad de Berkeley, el origen de lo que sería la futura Ciudad Universitaria y cuyas ideas se pueden leer en su libro De California a Harvard. Estudios sobre las Universidades Norteamericanas y algunos problemas nuestros (Imprenta Universo, 1921).

Primer edificio de la Escuela Dental. Foto: Archivo Jaime García Molina.

Primer edificio de la Escuela Dental. Foto: Archivo Jaime García Molina.

En 1923 el Directorio acuerda comprar los terrenos en el sector “La Toma”. Era un campo de 6 hectáreas casi en su totalidad anegada por vegas, impensado para edificación y que acarreaba serios cuestionamientos. Tras años de negociaciones, compras de tierras y casas aledañas, se inicia en la primavera de 1927 la construcción de la Escuela Dental en calle Paicaví con Chacabuco. Allí le siguieron el edificio de Química Industrial (hoy Matemáticas) y el Pabellón de Anatomía, todos encargados al arquitecto Carlos Miranda Morales. Estos fueron los ensayos de la futura Ciudad Universitaria, pues su real dimensión comenzaría a notarse cuando el arquitecto y urbanista austriaco Karl Brunner presenta su plan de diseño.

Brunner, que había sido contratado por el Gobierno de Chile para participar en la proyección del Barrio Cívico de Santiago, fue quien trazó un proyecto coherente, estructurando los accesos y las circulaciones dentro del recinto. En sus manos quedaron, por ejemplo, el diseño del Edificio de Biología o Ciencias Jurídicas y Sociales. Con el Plan Brunner, cuyas huellas datan hasta 1956, la Universidad consigue ligar el alma mater con un noble cuerpo arquitectónico. Antes de enfermar irremediablemente, el rector Enrique Molina alcanza a ver su sueño hecho realidad: la Universidad de Concepción es la fuerza de un carácter colectivo y una manera de convivir universalmente.

La bibliotecaria Ruth Gallardo atendiendo público en el mesón central de la Biblioteca en calle Barros Arana.

La bibliotecaria Ruth Gallardo atendiendo público en el mesón central de la Biblioteca en calle Barros Arana. Foto: Archivo Fotográfico de la Universidad de Concepción.

Mientras esta Ciudad Universitaria crecía, la Biblioteca continuaba sus funciones en el edificio de calle Barros Arana. Desde 1955 hubo una seguidilla de proyectos para edificar la Biblioteca Central en el Campus, pero ninguno llegó a buen puerto. Fue finalmente en 1967, cuando el arquitecto chileno Emilio Duhart (Premio Nacional de Arquitectura 1977) lideraba el plan iniciado por Brunner, que se aprueba la construcción de la Biblioteca. En ella trabajaría codo a codo junto con Roberto Goycoolea (Premio Nacional de Arquitectura 1995). La Biblioteca que en un principio iba a estar ubicada al lado del Foro -una de las grandes obras de Duhart- finalmente se emplazó en el sur del recinto, y para eso fue necesario remover parte de la ladera del cerro La Puntilla.

En 1971 el edificio fue terminado y al año siguiente se inauguró. Se trata, en palabras del arquitecto Jaime García Molina, de un diseño con “un volumen simétrico y muy puro, cuyo gran carácter está dado por sus líneas masivas, que son igualmente perceptibles en una visión cercana o una vista lejana”. Destaca también el “sistema constructivo en base a columnas y losas nervadas de casetones que incorporan la iluminación (…) actuando como cortinas o filtros de la luz solar”.

El edificio de cinco pisos fue pensado para el uso de estantería abierta, por lo que originalmente el fichero central y las salas de referencia se ubicaron en el primer piso, mientras que las salas de lectura y estudios estaban en el tercer y cuarto nivel. “Esto generaba un sistema de dos pisos de movimiento y dos de silencio, con circulaciones concentradas en el núcleo y salas de lectura en la periferia”, apunta Jaime García en su libro El Campus de la Universidad de Concepción. Su Desarrollo Urbanístico y Arquitectónico.

Obra de Emilio Duhart y Roberto Goycoolea. Foto: Memoria Chilena.

Obra de Emilio Duhart y Roberto Goycoolea. Foto: Memoria Chilena.

Sin embargo, los estudiantes de entonces no mostraron el cuidado y respeto debido para la modalidad de estante abierto, por lo que debió modificarse al viejo sistema de mesón de consulta y depósito cerrado. Esto generó un contrasentido, pues los libros debieron ubicarse en los márgenes del edificio, quedando los lectores y las salas de lectura constreñidos en el centro, perdiendo, por una parte, luz y, por otra, la libre circulación.

Imaginar la Biblioteca

La Biblioteca Central Luis David Cruz Campo consta de 10 mil m² y su colección bordea los 100 mil volúmenes, la gran mayoría ubicados en estanterías abiertas desde 2002. Actualmente, en el primer piso se encuentran los libros de reserva, algunos obligatorios para distintas asignaturas de las carreras, además de salas de estudio, que ingeniosamente los estudiantes de la Universidad llaman “los castigados”.

Funcionario de la Biblioteca arma el pino de Navidad en el primer piso.

Primer piso de la Biblioteca Central con funcionario armando el pino de Navidad.

Las oficinas administrativas se encuentran en el segundo piso y este también alberga la Sala Chile, que dispone de alrededor de 8 mil volúmenes, en su gran mayoría de carácter patrimonial. Aquí residen textos emblemáticos como la Historia General de Chile de Diego Barros Arana, el Archivo de la Beneficencia de Concepción o la Historia Física y Política de Chile de Claudio Gay.

El tercer piso mezcla estanterías con mesas de lectura y salas abierto al estudio. En tanto, el cuarto piso comprende una colección actualizada de periódicos antiguos y actuales de Concepción, así como diarios y revistas importantes del país. Ya el quinto es un espacio dedicado a libros fuera de circulación y calderas.

Hemeroteca de la Biblioteca Central.

Hemeroteca de la Biblioteca Central.

El Sistema de Bibliotecas Udec permite tener interconectada toda la red de sub-bibliotecas de cada facultad, que suman en total once, incluyendo los campus de Chillán y Los Ángeles. Búsqueda electrónica de material bibliográfico, actualización de cuentas de usuario o la reserva de áreas de estudio se pueden realizar a través de este sistema.

A 90 años de su creación la Biblioteca Central de la Universidad de Concepción continúa en permanente modernización, buscando los métodos para digitalizar su valiosa colección. Y a pesar del paso del tiempo la Biblioteca Luis David Cruz Ocampo sigue siendo el segundo hogar de cientos de estudiantes. Un hogar ubicado en el corazón de un sueño que pone a toda la ciudad de Concepción en extremo orgullosa.

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