Viva Leer

100 años de amor, locura y muerte

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Publicado el: 16 marzo, 2017 por: vivaleer en: Ver para leer.

Uno de los escritores uruguayos más queridos en Latinoamérica es Horacio Quiroga. En febrero se cumplieron 80 años de su muerte y uno de sus libros más célebres, Cuentos de amor de locura y de muerte, cumple ni más ni menos que 100 años. De ese conjunto de relatos, que formó parte de la colección Viva Leer 2012, destacamos El almohadón de plumas.

cuentos-de-amor-locura-y-muerteHoracio Quiroga fue el primer maestro del cuento latinoamericano. Un hombre de vida vibrante y trágica, que supo extraer de sus experiencias el material narrativo con el cual conquistó a sus lectores. Leyó con avidez a Poe, Maupassant, Chejov y Kipling. Publicó 15 títulos, entre novelas, cuentos, versos y testimonios. Les dio una voz inteligente a los animales en Cuentos de la selva (1918) y produjo escalofríos con Cuentos de amor de locura y de muerte (1917).

Este último título formó parte de la colección Viva Leer en el año 2012. Los apuntes iniciales de la escritora chilena Alejandra Costamagna indican con precisión: “Quiroga tenía clara inclinación hacia la truculencia, el delirio, las realidades paralelas y lo desconocido”.

Uno de los cuentos más llamativos de los 18 originales que constituyen Cuentos de amor de locura y de muerte es El almohadón de plumas. Fue publicado originalmente en la revista argentina Caras y Caretas en 1905, y de inmediato causó conmoción. El cuento narra la inexplicable muerte de Alicia, una mujer dócil y angelical, que acaba de contraer matrimonio, y llega junto a su marido, Jordán, a una escalofriante casa a iniciar una vida feliz.

El drama surge cuando Alicia comienza a enfermarse. Nada pueden hacer los doctores, que ven, junto con el espanto del marido, cómo la vida de esta mujer se esfuma. En un recurso que ya ocupaba Edgar Allan Poe en sus Narraciones extraordinarias, tiempo después el marido se entera que la causa de muerte estaba en el almohadón de plumas sobre el que descansaba su esposa.

Es un cuento clásico que muestra toda la calidad artística de Horacio Quiroga. Frases como “Su luna de miel fue un largo escalofrío” dotan, justamente en su contradicción, un sentido lúgubre. La descripción física y sicológica de los personajes, así como la ambientación de la casa fría y abandonada, entregan luces de un relato que roza lo fantástico.

Quiroga, como todo gran cuentista, siempre manejaba cada uno de los detalles. Y así como él se instruyó en los cuentos de otros grandes narradores, no vaciló en entregar recomendaciones: “Nunca empieces a escribir sin saber desde la primera palabra a dónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la misma importancia que las tres últimas”.

La propia locura y muerte tocó innumerables veces la puerta del escritor uruguayo nacido en Salto. Su vida estuvo repleta de muertes violentas. De este modo fallecieron su padre, su padrastro, sus hermanos, su mejor amigo y su esposa. De la misma forma acabó la suya, bebiendo un vaso de cianuro en el Hospital de Buenos Aires un 19 de febrero de 1937, cuando ya sabía que el cáncer a la próstata era terminal. Tenía por entonces 58 años y una fama incuestionable como maestro del relato.

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