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Ciencia para todos: ¿existe un “boom” de libros científicos en Chile?

Publicado el: 2 febrero, 2018 por: vivaleer en: Reportajes.

Los libros informativos deben estar constantemente renovando sus contenidos. En las últimas décadas, el avance científico ha avanzado a grandes y veloces pasos, lo que ha implicado que una publicación de hace diez años podría estar ya obsoleta. Sin embargo, los libros informativos cada vez van tomando mayor peso y se ha descubierto un nicho editorial con una consigna clara: acercar la ciencia a las personas, que obviamente ven a esta a una distancia tan extensa como podría ser viajar de la Tierra a la Luna.

Por Macarena Pagels.

Albert Einstein Fuente: http://blog.bliubliu.com

Albert Einstein
Fuente: http://blog.bliubliu.com

Desde hace un par de años hemos visto en artículos de prensa, entrevistas en televisión, rankings de libros y vitrinas de las principales librerías del país una serie de títulos de divulgación científica que están dando que hablar. Parece ser que, según la opinión de algunos, hay un interés mayor por este tipo de textos y estamos presenciando un boom de libros científicos que constituyen toda una novedad en el circuito editorial local. Consultando las estadísticas de la Cámara Chilena del Libro, desde el año 2000 a la fecha se observa un incremento del 74% en libros de esta materia. Además en el año 2016 los libros de Ciencia y Tecnología llegaron a sumar 598 títulos, mientras que en el año 2000 eran 333.

Más allá de estos datos parece haber un consenso entre los mismos autores de estas publicaciones acerca del actual interés que manifiestan los lectores por estos temas, y también una opinión en común sobre la necesidad de acercar este tipo de conocimientos a la ciudadanía como un ejercicio democrático de difusión del conocimiento científico. De hecho, la idea divulgación científica en esencia apunta a ese objetivo: se trata de textos escritos por investigadores y profesionales del área en un lenguaje sencillo y directo con fines educativos o de entretención para un público amplio. A diferencia de los textos dirigidos a un público universitario, cuyo claro ejemplo son los papers académicos, estos buscan transmitir el saber científico a la ciudadanía e incorporarlo en la vida cotidiana de los lectores.

Esta concepción que envuelve a la divulgación científica, nace en el siglo XIX como un género educativo y recreativo para un público amplio y diverso. Con el fin de acercar la ciencia a los nuevos lectores que se consideraban “incultos”, el lenguaje se adaptó para facilitar su accesibilidad, el contenido se simplificó y el texto fue acompañado de ilustraciones.

Fuente: https://simonleather.wordpress.com

Fuente: https://simonleather.wordpress.com

Uno de los primeros ejemplares de divulgación científica que se conocen, se remonta al Renacimiento italiano. Galileo Galilei escribió libros con estas características optando por la lengua italiana, un lenguaje común para la época a diferencia de lo que representaba el latín, utilizando una redacción accesible para defender las ideas de Copérnico quien por ese entonces defendía la teoría heliocéntrica del sistema solar. Siguiendo las mismas directrices, en 1859 Darwin escribió El origen de las Especies en un lenguaje entendible para la mayoría de los lectores.

Libros de divulgación científica en Chile

El trabajo científico en nuestro país durante los últimos cien años tiene grandes exponentes, entre los que destacan la labor del abate Molina, quien observó, exploró, investigó y estudió nuestra naturaleza y geografía como nadie antes lo había hecho; el matemático Ramón Picarte, autor del primer trabajo científico de envergadura hecho por un chileno nacido y formado en el país; Diego Barros Arana, que no es un científico en el sentido estricto del término, pero su afán por transformar el estudio de la historia de Chile lo sitúan en el campo de la ciencia, por mencionar algunos de los grandes investigadores de nuestra historia.

En la actualidad, la divulgación de la ciencia es un área poco desarrollada con algunas excepciones muy destacables, como el Museo Interactivo Mirador, el Planetario de la Universidad de Santiago y el programa Explora de Conicyt. Este último realizó el año 2016 la primera Encuesta Nacional de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología, precisamente con el objetivo, entre otros, de captar el interés de la comunidad por esta área del conocimiento. Uno de los hallazgos más importantes en ese contexto se refiere al nivel de interés que las personas declaran tener sobre ciencia y tecnología: la ciencia resulta interesante para el 58,1% de la población de 15 años y más, en tanto que un 68,4% encuentra interesante a la tecnología. Sin embargo, la situación cambia respecto de su nivel de información de los mismos temas: entre la población que se siente poco o nada informada, la ciencia ocupa el primer lugar con un 76,9%, mientras que un 65,2% siente lo mismo respecto a la tecnología.

María Teresa Ruiz Fuente: www.infinita.cl

María Teresa Ruiz
Fuente: www.infinita.cl

La percepción que tienen los chilenos respecto de esta área se condice con una visión sobre la ciencia como un campo distinto de otras áreas de la cultura en general. En una entrevista la astrónoma chilena y Premio Nacional de Ciencias Exactas (1997) María Teresa Ruiz, enfatiza que siempre se habla de “cultura” y “ciencia”, o de “intelectuales” y científicos” por separado, cuando en realidad la ciencia es parte de la cultura. Agrega además que es imposible hacer ciencia sin el ejercicio de imaginar, de soñar, de tener creatividad.

Además de dichas iniciativas, existen otras más recientes que intentan acercar la ciencia a la comunidad en distintas plataformas, como es el caso del sitio web de Etilmercurio a cargo de un grupo multidisciplinario de estudiantes, investigadores, profesionales y representantes de la comunidad, que promueve el pensamiento científico y la entrega de información verdadera, certera, comprensible y cercana.

En otra dimensión, el mercado editorial de libros de divulgación científica ha tenido varias novedades durante los últimos años. Dentro de las últimas publicaciones de libros de divulgación científica que alientan una percepción positiva sobre el futuro de este género, la Astronomía es uno de los temas más populares entre los lectores. El año 2007, María Teresa Ruiz, publicó por primera vez Hijos de las estrellas (Debate), por entonces una novedad editorial que dio las primeras señales de que el público chileno estaba dispuesto a consumir ciencia, escrita en un lenguaje cercano por científicos nacionales, y que además las editoriales estaban dispuestas a apostar por ello. Diez años más tarde llega en una nueva edición revisada, aumentada y con nuevas imágenes. El texto apunta a un público general que no necesariamente posee conocimientos sobre ciencia pero que desea conocer un poco más sobre el estudio del universo, a través de un lenguaje coloquial y cercano, incluyendo además anécdotas de la misma autora. El estilo en que está escrito es “como un relato en el que le cuento a una amiga la historia del universo tomándonos un café, de repente me voy por las ramas y le cuento una anécdota”.

Hijos de las estrellas es además un gran recorrido sobre los orígenes del universo y del ser humano que incorpora en su edición más reciente nuevo material sobre los planetas descubiertos fuera del sistema solar, las ondas gravitacionales y el observatorio ALMA, datos surgidos en la última década.

Otro ejemplar que ha tenido bastante éxito desde su lanzamiento el año 2017 es el libro Somos polvo de estrellas (Planeta), del astrónomo, astrofísico y Premio Nacional de Ciencias Exactas (1999) José Maza. Este libro nació de una serie de charlas con el mismo nombre que el profesor ha venido dictando desde hace un par de décadas a miles de jóvenes que pasan por las aulas de la universidad, sobre un tema que él mismo considera “una de las más grandes historias de la astronomía”. Hoy, el número de ejemplares vendidos es cercano a los dos mil, lo que se considera todo un éxito de ventas.

Fuente: www.planetadelibros.cl

Fuente: www.planetadelibros.cl

La historia cambia de nombre, pero el contenido es el mismo que encontramos en el libro de María Teresa Ruiz y en el trabajo del astrofísico Carl Sagan, autor de la emblemática serie Cosmos. En él descubrimos que todos los átomos que componen el cuerpo, salvo el hidrógeno, han sido fabricados al interior de una estrella. Es un texto que recorre la concepción actual sobre el surgimiento del hombre en la Tierra, realizando un viaje hacia el Universo, la formación de las estrellas y su relación con nuestra creación, accesible a todo tipo de público interesado en estos temas.

Otra publicación que ha tenido bastante éxito en términos de ventas es La ciencia pop (2017) de Gabriel León y editado por Sudamericana. El libro contiene 25 artículos de variadas temáticas que el científico había publicado en su antiguo blog, y que intentan mostrar al lector el “lado B” de la ciencia con curiosidades y descubrimientos del mundo científico que buscan despertar el interés de un público diverso, especialmente los estudiantes.

Fuente: www.megustaleer.cl

Fuente: www.megustaleer.cl

La obra reúne historias de casos curiosos investigados a fondo por el autor, entre ellas, el hecho de que las palomas posean una prodigiosa memoria visual y sean capaces de distinguir y recordar una gran secuencia de imágenes. Esto a tal punto que llegaron a ser utilizadas para distinguir un tumor benigno de uno maligno e incluso guiar misiles durante las guerras en el experimento militar “Proyecto Paloma”. Entre estos y otros temas, el autor se pregunta ¿Por qué los tomates lindos son desabridos? ¿Cómo el descubrimiento de un Premio Nobel hizo quebrar un país? ¿De qué están hechos los genes? ¿Cómo fue descubierta la sacarina? ¿Podemos decir que el agua tiene recuerdos? Gabriel León propone a través de su trabajo una humanización de la ciencia, de tal manera que la actividad y los descubrimientos científicos se divulguen de otra forma, para acercarla al gran público.

Otro antecedente que viene a completar la lista de títulos científicos que buscan acercar este conocimiento a diversos lectores es el libro Física y Berenjenas (Aguilar, 2015) del físico chileno Andrés Gomberoff. Este libro reúne una recopilación de artículos del autor que explican desde la teoría de los universos paralelos hasta los misterios de la antimateria. El autor nos interpela con una invitación a descubrir que la física y la matemática son materias cautivantes y no un mal recuerdo escolar. Al igual que los autores ya citados, Gomberoff comparte en una entrevista la idea de que existe gran entusiasmo por parte del mercado editorial y de los lectores, entre otros, a seguir produciendo y leyendo obras de divulgación científica.

Otras novedades editoriales que ocuparon este espacio durante el año 2017 son Un Viaje a las Ideas. 33 historias matemáticas asombrosas (Planeta), el más reciente libro del académico y matemático Andrés Navas que aborda cuestiones de historia, ciencia, política, arte y cultura; Luces al fin del mundo (Planeta) del periodista Nicolás Alonso, relatos de ciencia en Chile que reúne los perfiles de once investigadores que han dedicado su vida  a buscar, obstinadamente, las respuestas a inquietudes que se han planteado desde que eran niños; y Einstein para perplejos (Debate) de Andrés Gomberoff y José Edelstein, un conjunto de ensayos que abordan el contexto histórico e intelectual en el que se originaron las ideas de Einstein y también el legado que dejó tras su muerte.

Más libros de ciencia durante la infancia

Los libros de divulgación científica para niños forman parte de lo que se conoce como libros informativos o libros de “no ficción”, los que desde hace algunos años han ido ocupando un lugar importante en la oferta editorial nacional e internacional.

A diferencia de los textos académicos o textos escolares que también cumplen con la función de proporcionar información y conocimientos, los libros informativos que se editan en la actualidad apuntan no sólo a entregar información clara y objetiva, sino también a generar una experiencia de lectura placentera y cercana a la cotidianidad de sus lectores. Son libros que cuentan cómo es el mundo, invitan a la reflexión e informan de todo aquello que los niños ven de manera fugaz en la vida real.

Principalmente se caracterizan por su uso libre, totalmente voluntario por parte del lector; ofrecen información estructurada y ordenada sobre temas y enfoques diversos en un lenguaje cercano a los niños, pues responden a su curiosidad o la del autor y no a planes de estudio; invitan a la exploración y reflexión incentivando más preguntas y, por último, se presentan en diversos formatos con recursos narrativos y gráficos que los hacen atractivos y estimulantes para los niños y todo tipo de lectores.

Hoy en día los libros informativos abordan diversas áreas del saber, desde las ciencias naturales hasta las artes y humanidades, desde una perspectiva más lúdica que incita la curiosidad del lector y contribuye al desarrollo de su espíritu científico.

En este sentido, la española especialista en literatura infantil y juvenil Ana Garralón ha dedicado gran parte de su trabajo a estudiar y promover el uso de este tipo de ejemplares. Desde su punto de vista, los libros informativos no muestran el mundo tal cual es, sino tal como la ciencia lo conoce.

Fuente: www.feriachilenadellibro.cl

Fuente: www.feriachilenadellibro.cl

Las bibliotecas públicas y escolares están incorporando cada vez más este tipo de ejemplares a sus colecciones, y se aprecia un mercado editorial en expansión. Sin embargo, aún es muy pronto para pensar que las prácticas de lectura se han transformado en favor de las cualidades que ofrece este tipo de libros, ya que, en Chile todavía es escasa la producción de este tipo de textos para niños, tal como señala el astrónomo Rodrigo Contreras, autor de Bruno y el Big Bang (2017), libro que busca acercar a los menores en el mundo de la física y la astronomía a través del humor y de bellas ilustraciones producidas por la artista Carolina Undurraga.

En una reciente entrevista en El Mostrador, Contreras recalca: “sabemos que no es tarea fácil involucrar a los niños con las nociones de la ciencia. Muchos de ellos muestran una respuesta de rechazo al darse cuenta que el lenguaje utilizado para enseñarles estas materias es bastante críptico y a veces hasta aburrido. Por eso creemos en lo importante cambiar el paradigma y mostrar las ciencias de una manera simple y entendible, que incentive la curiosidad e impulse las ganas de seguir conociendo y entendiendo nuestro rol en el Universo”.

Sin duda es un área de la edición que hay tener en la mira y que avanzará tan rápido como la ciencia. Esperamos que para este año se publiquen mucho más libros atractivos para acercar a todos al fascinante mundo de la ciencia.

Una Respuesta a “Ciencia para todos: ¿existe un “boom” de libros científicos en Chile?”

  1. Juan Pablo dice:

    Hola les dejo mi libro qur también es para aprender ciencia de manera sencilla.
    Las temibles profecías de Baba Vanga.

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