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Qué vergüenza, un libro para revisitar

Publicado el: 12 febrero, 2018 por: vivaleer en: Reseñas.

Paulina Flores (1988) es una de las grandes sorpresas de la literatura chilena en los últimos tres años. Es Licenciada en Literatura y profesora, ha ganado el Premio Roberto Bolaño y en dos años logró que su serie de nueve cuentos, Qué vergüenza fuese publicada en Chile y España. Relatos de tono realista, amores sufridos, historias de personas de clase media baja y una serie de lugares cotidianos en Conchalí, Ñuñoa o Talcahuano encontramos en el libro de esta joven escritora.

 Por Macarena Pagels.

A dos años de su primera edición, Qué vergüenza (2015) es un libro que hay que revisitar por varias razones. Se trata del primer libro de cuentos de la chilena Paulina Flores (1988) que cosechó gran éxito desde su lanzamiento. Publicado originalmente por Hueders, tuvo una segunda edición en 2016 en España por la multinacional Seix Barral, país que lo acogió muy bien desde la crítica literaria.

Qué vergüenza Fuente: http://www.paniko.cl

Qué vergüenza. Edición de Hueders
Fuente: http://www.paniko.cl

“Qué vergüenza” es el título del primero de nueve cuentos que componen este libro, por el que se suceden voces infantiles, jóvenes y adultas desde lo más íntimo de sus vivencias y conversaciones introspectivas. En este primer relato encontramos una situación muy circunstancial: un padre va acompañado por sus dos hijas a una entrevista de trabajo en el centro de la ciudad, en pleno verano capitalino y con grandes expectativas de conseguir empleo luego de un largo tiempo cesante. La narración nos revela la intimidad y las esperanzas de su hija mayor que tiene las mismas o mayores expectativas que su padre de conseguir el empleo, ya que, ha sido testigo consciente de las consecuencias que trae el desempleo en un hombre joven, que se ha visto en la situación de formar una familia a muy temprana edad cuando para muchos la vida recién comienza.

El segundo relato comienza en las escaleras de la entrada de una biblioteca. “Teresa”, como también se titula esta historia, observa detenidamente a un joven que va acompañado de una niña que aprovecha la ocasión para entrar al baño del recinto. Un comienzo bastante tranquilo que sucede entre miradas que van y vienen, en una especie de comunicación visual que genera un primer acercamiento entre ambos. El primer contacto se transforma en conversación y luego en una invitación a pasar la tarde en el departamento que comparten el joven y la niña en el centro de la ciudad, encuentro que desemboca en una relación entre tres personas que acaban de conocerse, pero parecen tener una conexión más profunda de lo que nos confía el relato de su protagonista.

Qué vergüenza. Edición de Seix Barral Fuente: http://www.puntoycoma.pe

Qué vergüenza. Edición de Seix Barral
Fuente: http://www.puntoycoma.pe

En “Talcahuano” conocemos a un grupo de amigos inseparables que viven en la Santa Julia, una de las poblaciones más pobres de la ciudad. Planean el golpe de sus vidas: robar los instrumentos musicales de la iglesia evangélica. Como buenos amigos existen complicidades y entusiasmos, además de un riguroso entrenamiento para llevar a cabo su cometido. Desde la voz de uno de sus integrantes seguimos al grupo de amigos en las peripecias que los acompañan a diario, pero también observamos la situación que vive su familia al borde de la crisis. Dos relatos que se construyen en paralelo y se entrelazan en un final donde la realidad se impone con todas sus letras.

“Últimas vacaciones” es el nombre del octavo relato de este libro, narrado por un niño que es invitado por la hermana de su madre a pasar las vacaciones de verano en La Serena junto a sus dos primas. Durante ese tiempo el niño se enfrentará a otra cara de la realidad, una muy distinta de lo que ha conocido hasta entonces en la población marginal donde ha crecido. Las vacaciones son un lapsus en el tiempo que más allá de la novedad se convierte en una prueba para sí mismo. También es una historia de cómo nace su relación con la lectura y los libros, otro lapsus en el tiempo que definirá su vida en adelante.

En todos los cuentos encontramos escenarios familiares para quienes hemos crecido como clase media baja, llenos de referencias a lugares cotidianos y entornos populares en comunas como Independencia o Conchalí; departamentos en Ñuñoa soñados por los universitarios que estudian en sus facultades; parques y poblaciones marginales, locales de comida rápida o bibliotecas en el mall. Muchas de estas historias evocan, además, infancias que transcurren en los años noventa marcadas por películas como “La Sirenita” de Disney, series animadas como “Los caballeros del Zodíaco”, o episodios políticos que marcaron la época como la llegada de refugiados de la ex Yugoslavia que terminaron pidiendo limosna en nuestro país.

Paulina Flores. Fotografía de Mauricio Von Yurick Fuente:https://www.elespanol.com

Paulina Flores. Fotografía de Mauricio Von Yurick
Fuente:https://www.elespanol.com

El relato de todas estas historias produce una complicidad casi inmediata, las voces resultan familiares y hacen eco de discursos muy característicos que se construyen en la adultez, pero que tienen su génesis muchas veces en episodios difíciles y dolorosos de la infancia. Ya sea en primera persona o como observadores, los personajes nos revelan intimidades que no se derraman de una vez, sino que son de lenta construcción. Los significados no están expuestos de manera explícita, porque la vida misma es así, un lento relato propio que se escribe con el tiempo. Sus protagonistas no juzgan la realidad, sino más bien la contemplan como una obra deforme que todavía no está terminada.

Las voces de sus protagonistas resuenan a una clase media que creció acostumbrada a escuchar discursos de superación y meritocracia, en las salas de clases, en las calles, en los medios de comunicación, incluso en el seno de la familia. Discursos que se diluyen en la complejidad de cada individuo y de la realidad misma. Las voces infantiles son bastante conscientes de los vicios de los adultos; observan pacientemente y comprenden a temprana edad que la vida está llena de decisiones que hay que tomar y caminos que elegir; que desde que somos niños conocemos la vergüenza, la desilusión y la tristeza.

Qué vergüenza es un libro que tiene plena actualidad y un gran exponente de la literatura actual chilena. Con apenas 25 años Paulina Flores ganó el Premio Roberto Bolaño por el relato que da título a la obra, y se espera una próxima novela que será editada por Seix Barral.

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