Viva Leer

ABC, mucho más que letras y palabras

Publicado el: 27 febrero, 2018 por: vivaleer en: Reportajes.

El regreso a clases siempre es complejo. Las calles vuelven a su rutina normal, el tránsito sofocante, el transporte lleno y cientos de nuevos estudiantes y apoderados temerosos del primer día. Uno de los eventos más relevantes del año escolar lo viven los niños de kínder y primer año básico. El acercamiento a las letras y palabras. El acto de aprender a decodificar. Algo sencillo para algunos, para otros un proceso lleno de obstáculos. Muchas veces, tedioso y aburrido. Incluso para mamás y papás en el momento que tienen que ayudar a sus niños.

Aprender a leer y escribir, a reconocer letras, unirlas, formar palabras y darles sentido no tiene por qué ser aburrido. Recuerdo haber aprendido a realizar estas acciones con el ya clásico Silabario Hispanoamericano de Adrián Dufflocq Galdames e ilustrado por el grandísimo Core. Si bien, existe un gran cariño generalizado hacia el  popular facsímil, hoy existen muchas alternativas para acercarse a las letras.

Silabario hispanoamericano, portada Fuente: https://wikicharlie.cl

Silabario hispanoamericano, portada
Fuente: https://wikicharlie.cl

Muchas veces se discute por el fin didáctico de los libros, y obviamente los abecedarios lo tienen. Pero eso no quita que puedan poseer otras cualidades, que sean narrativos, que diviertan, que entreguen nuevas experiencias, y que incluso eduquen en otros contenidos. Abecedario. Abrir, bailar, comer y otras palabras importantes (Pequeño editor, 2014), escrito por Ruth Kaufman y Raquel Franco e ilustrado por Diego Bianki, es un abecé que tiene una estructura súper clara. En cada letra se propone una palabra, que se repite con diversas acciones. En “A” por ejemplo, la palabra es “abrir”, y las actividades enumeradas son abrir un libro, abrir las manos, abrir los ojos, abrir la puerta para ir a jugar, abrir un paraguas, abrir un sobre, y en una especie de derivación, ¡abracadabra! Cada ilustración escenifica lo planteado por el texto, en cada página va cambiando la paleta de colores. A veces es verde, otras naranja, en algunas, prima el violeta. Cada escena invita a imaginar lo que ocurre. En la “B” de “Bailar”, cuál será la canción de la coreografía; o quién habrá sido el responsable de “chocar el auto” en la “CH”. Ah, en este alfabeto está incluida la ch; o hacia dónde irán los que “viajan en avión en la “V”. Así, este libro de la dupla Kaufman y Franco, propone divertirse completando historias que no han sido contadas y después aprender las letras del lenguaje castellano.

Abecedario de Kaufman y  Bianki, interior Fuente: www.escaramuza.com.uy

Abecedario de Kaufman y Bianki, interior
Fuente: www.escaramuza.com.uy

Abecedario a mano (FCE, 2015) de la argentina Isol, también sigue la lógica de crear historias en cada carácter. En este caso, las letras a veces están acompañadas de una palabra o has una frase. Por ejemplo, en la “LL” (este alfabeto mantiene a la doble ele) está la palabra “llegué” acompañado de una ilustración donde se ve a un hombre de gran tamaño dando la espalda al lector, extendiendo una mano a modo de saludo y dirigiéndose hacia otro personaje, que al parecer, lleva mucho tiempo esperándolos. ¿De dónde viene? ¿Cuánto tiempo ha esperado el otro? O la letra “P” donde aparece una pequeña personita mirando y saludando a un dragón hecho en base a tinta negra, con un trazado veloz, y es acompañado por la frase “un pensamiento”. Este es un libro para jugar, para imaginar e inventar más de una historia.

Abecedario a mano, interior Fuente: http://tintaleo.com

Abecedario a mano, interior
Fuente: http://tintaleo.com

Continuando la línea de letras del alfabeto relacionadas a relatos, está Abececuentos (Anaya, 2015) de Daniel Nesquens, con ilustraciones de Noemí Villamuza, un abecedario que combina las letras con personajes de historias clásicas. Personajes tan populares como Alicia o Frankenstein son los protagonistas de este silabario.  La estructura es bastante sencilla. En cada letra, aparece el nombre del personaje acompañado de un epíteto que lo describe o una acción que realiza; esta segunda palabra comienza con la misma letra. Por ejemplo, en la letra “T” aparece ilustrado un adolescente de cabeza, con un tomate en la boca, en un campo de cultivos de este fruto. El texto que lo acompaña es “Tom travieso”. Los que hayan leído a Mark Twain, sabrán que Tom Sawyer es precisamente un personaje muy divertido y vivaracho.  Por otro lado está “Caperucita cantarina” en la letra “C”. Esto invita también al juego de completar la historia, ¿qué canción estará cantando Caperucita Roja? Si somos puristas, el libro presenta algunos problemas. Frankenstein es el monstruo creado y no Víctor Frankenstein. O en Nemo se representa a un pez, más relacionado con la película de Pixar, que con capitán Nemo, el personaje creado por Julio Verne. Pero de todos modos, resulta ser un buen abecé que divierte por sobre el aprendizaje.

Caperucita cantarina. Interior de Abececuentos Créditos: Anaya

Caperucita cantarina. Interior de Abececuentos
Créditos: Anaya

Dos alfabetos, algo diferentes de los ya mencionados son ABC étnico (Amanuta, 2015) y Alfabeto ilustrado bilingüe (Edicola, 2017). El primero, que fue escrito e ilustrado por Liuna Virardi, es una revisión descriptiva de diferentes etnias indígenas a lo largo y ancho del mundo. Cada letra se encuentra a doble página. En el lado izquierdo se presenta la letra, el nombre del pueblo y una breve descripción de algunas de sus características: vestimentas, alimentación, formas de vida, cosmovisión, líderes, legados, entre otros. A veces se centra en una sola, otras en dos o más. Luego, en la página derecha, aparece una ilustración con el rostro de un hombre o mujer de la tribu de la que se está hablando. Es un libro con claros fines didácticos, donde no solo se trabaja con el lenguaje inicial, sino que también se logra conocer de la historia de indígena del mundo, a pesar de que sea solo una pincelada. Además, la ilustración de trazos y colores sencillos va de la mano con las técnicas pictóricas de los pueblos originarios.

ABC étnico, interior Créditos: Liuna Virardi

ABC étnico, interior
Créditos: Liuna Virardi

Finalmente, Alfabeto ilustrado bilingüe, con textos de Alice Rifelli e ilustraciones de Francisca Yáñez, es un libro que toma, en cierto modo, las características de todos los demás. Enseña todas letras, excepto la “Ñ” propia del español, ya que, es un abecedario compartido entre el castellano y el italiano. Aparte de enseñar las letras de los idiomas, enseña otra lengua. Cada letra va acompañada de una palabra principal, y esta a su vez  de diversas frases que, en un sentido connotativo dan el significado a la palabra inicial. Esto acompañado de las ilustraciones de Yáñez, que, con una paleta de colores, también va aportando al significado de las escenas, que también funcionan como un pie de inicio para que los lectores inventen sus historias.

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