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El gran Gatsby, vuelve el sueño americano

Publicado el: 23 mayo, 2018 por: vivaleer en: Reseñas.

Nueva York es sin duda una ciudad que cultiva miles de historias a lo largo de su trayectoria. Sus diversos escenarios, los hechos históricos que han tenido lugar y la gente que habita en ella han motivado grandes obras de la literatura, entre las que destaca la novela de Scott Fitzgerald.

Por Macarena Pagels.

Escrita en 1925, El gran Gatsby se reconoce como uno de los grandes exponentes de la literatura norteamericana contemporánea, y creo que no es para menos. La historia de Jay Gatsby contada por un joven Nick Carraway nos hará viajar al corazón de una época que transformó a esta ciudad en el paraíso del comercio y las finanzas, del crimen organizado y también de otros vicios. Me refiero a los locos años veinte, que pasaron a la historia como retrato del desenfreno, las fiestas, el jazz y el contrabando de alcohol producto de la ley seca. Todo esto de la mano de una especulación económica a gran escala y un clima de agitación social que se respiraba en cada esquina. Ese es el contexto que nos introduce en la novela de Fitzgerald, coronado por su enigmático personaje que habita en la memoria de los lectores como el distinguido millonario que hizo realidad el sueño americano.

Portada de El gran Gatsby, por Viva Leer

A lo largo de ocho capítulos se desenvuelve una trama cargada de un halo de misterio en principio, en torno al enigmático vecino que Nick Carraway observa desde su casa en West Egg. Nick decide migrar al Este con la intención de hacerse un lugar en el mundo de la bolsa y los negocios. Es por esto que se instala a las afueras de la gran urbe a orillas del Estrecho de Road Island, donde alquila una casa que, para su sorpresa, se ubica al lado de una distinguida mansión en la que reside el gran Jay Gatsby. Lo que sucederá durante ese verano va a marcar para siempre a su narrador y será la fuente de todo el relato. Luego del primer encuentro entre ambos protagonistas, se revelará la personalidad del magnate y su escondido propósito en aquellas tierras: nada menos que recuperar un antiguo amor.

Desde la mirada del joven Nick, el lector se internará en un relato cargado de emociones y encuentros, y sobre todo de personalidades muy variadas. Amor, romance, infidelidades, admiración, esperanzas y sueños que en último término se desvanecen en la frivolidad de una vida llena de lujos. La voz de Nick nos acerca a cada uno de los personajes, que transitan por una existencia vacía y aburrida que el dinero y los excesos no logran colmar. En la vorágine de una ciudad ardiente, Nick se siente a la vez atraído y repelido por sus más fieles representantes.

La historia que se desarrolla en la novela está llena de contrastes. No solo en sus personajes, sino también, y sobre todo, en sus múltiples escenarios. Aquellos memorables como la mansión de Gatsby y las concurridas fiestas que celebra para atraer a la alta sociedad norteamericana y a su amada, en un espectáculo de luces, música y copas por doquier. “Las luces se tornan más brillantes a medida que la tierra elude al sol y la orquesta toca una música amarilla de cocktail…”. Un escenario muy distinto al que se presenta cuando viajamos junto al narrador por las líneas del ferrocarril y aparece el valle de los fresnos, un lugar gris y sucio “donde los fresnos toman la forma de casas y chimeneas y humo ascendente”, el lugar de los olvidados y los “fresnos humanos, que se mueven oscuramente, a punto de desplomarse en el aire polvoriento”.

Una de las versiones cinematográficas de El Gran Gatsby.
Fuente: www.cinedor.es

Esta serie de contrastes que se despliegan en toda la trama reafirman el hecho que la novela de Fitzgerald se haya interpretado como crítica de su contexto. Literariamente hablando, también es así desde la mirada de Nick Carraway, quien admira y respeta a este personaje mítico que no encaja con el vacío existencial de la gente rica. El anhelo de Gatsby no se ve empañado por la suntuosidad, y pervive como el más ferviente deseo de retroceder el tiempo y retomar el pasado con su amada Daisy Buchanan. La novela también puede ser un homenaje al sentimiento de camaradería y admiración que se siente por alguien ajeno. En este sentido, El gran Gatsby es un título que sugiere bastante.

La novela de Fitzgerald fue celebrada en su momento por autores como T. S. Eliot, Edith Wharton o Gertrude Stein, y ha inspirado distintas versiones cinematográficas. Sin duda es un clásico imprescindible que resonará en los lectores de hoy y del futuro.

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